Fotoaféresis extracorpórea (FEC): Qué es, fases del tratamiento y beneficios
Cuando surge la recomendación de un tratamiento médico poco conocido, es completamente natural que aparezcan dudas e incertidumbre sobre su funcionamiento y sobre cómo va a influir en la recuperación. La fotoaféresis extracorpórea (FEC) es una terapia inmunomoduladora avanzada que se emplea frecuentemente en el marco del trasplante de células madre y en diversas condiciones hematológicas.
En este encuentro divulgativo de Asotrame, el Dr. Nicanor Rodríguez, hematólogo de la Unidad de Aféresis del CHUAC, explica detalladamente en qué consiste este procedimiento, qué etapas lo componen, qué sensaciones experimenta el paciente y por qué resulta una alternativa tan segura y eficaz.
¿Qué es la aféresis y en qué consiste la FEC?
Etimológicamente, la palabra aféresis proviene del griego y significa «separar». En el ámbito hematológico, la aféresis consiste en extraer la sangre del paciente, separarla mediante una máquina especializada en sus distintos componentes (glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma) y seleccionar el elemento necesario, devolviendo el resto al organismo.
La fotoaféresis extracorpórea es una modalidad combinada que actúa específicamente sobre los glóbulos blancos (defensas) cuando estos están generando una respuesta inflamatoria descontrolada o atacando a tejidos propios.
Principales indicaciones de la fotoaféresis extracorpórea
Aunque la FEC se utiliza en diversas especialidades, sus principales aplicaciones en el área de oncohematología y trasplantes son:
- 🩸 Enfermedad Injerto contra Receptor (EICR / ECH) Aguda: Se presenta habitualmente en los primeros meses tras un trasplante de médula ósea. Las células del donante reconocen como extrañas las estructuras del receptor (frecuentemente la piel, el hígado o el tubo digestivo). La FEC actúa cuando los tratamientos de primera línea, como los corticoides, no logran frenar la inflamación.
- 🩺 Enfermedad Injerto contra Receptor Crónica: Aparece de forma más progresiva (generalmente a partir del tercer mes tras el trasplante) y puede afectar a múltiples órganos, como pulmones, articulaciones o mucosas. La FEC ayuda a regular la respuesta inmune de forma prolongada.
- 🎗️ Linfomas cutáneos de células T: En estos procesos, la proliferación de linfocitos anómalos en la piel provoca picor intenso, enrojecimiento y descamación. La terapia reduce la inflamación y mejora notablemente la calidad de vida.
- 🫀 Rechazo en trasplante de órgano sólido: Como en el trasplante cardíaco, pulmonar o renal, donde el sistema inmune intenta atacar al órgano trasplantado.
Las tres fases del proceso de fotoaféresis
El procedimiento se completa en una misma mañana y consta de tres etapas consecutivas:
- Recolección (Aféresis): El paciente se conecta a la máquina a través de dos accesos venosos periféricos en los brazos. La máquina extrae la sangre de forma muy pausada, la centrifuga para separar los glóbulos blancos e introduce esta fracción celular en una bolsa esterilizada. El resto de componentes sanguíneos regresa de inmediato al paciente.
- Fotoiluminación: A la bolsa con glóbulos blancos se le añade una sustancia fotoactiva de origen natural llamada metoxaleno o soraleno. A continuación, la bolsa se introduce en un dispositivo de radiación ultravioleta A (UVA). Esta luz activa el producto, el cual se une al ADN de los linfocitos alterados marcándolos para su progresiva eliminación.
- Reinfusión: La bolsa con las células tratadas se transfunde de nuevo al paciente como si fuera una transfusión convencional.
¿Cómo actúa en el organismo? «Reeducar» al sistema inmune
Una duda habitual es por qué se reinfunden unas células que han sido tratadas. La FEC no busca eliminar masivamente las defensas (de hecho, el número total de leucocitos en sangre apenas varía tras la sesión). Su objetivo es **reeducar al sistema inmunitario**.
Al reintroducir estas células tratadas, el propio organismo detecta la señal y estimula la producción de linfocitos T reguladores, los cuales liberan sustancias antiinflamatorias naturales. De este modo, el sistema inmunitario pasa de un estado de ataque continuo a recuperar su equilibrio u homeostasis.
Pautas de tratamiento y expectativas de respuesta
Es importante comprender que la fotoaféresis no actúa como una medicación convencional de acción inmediata:
- 🔹 Ritmo de sesiones: Durante el primer mes se suelen realizar sesiones semanales (fase de inducción). Conforme se objetiva mejoría clínica, las sesiones se van espaciando a quincenales, mensuales o de mantenimiento cada varios meses.
- 🔹 Tiempo de respuesta: Al tratarse de un proceso de autorregulación del propio cuerpo, la respuesta es progresiva. Los beneficios clínicos comienzan a consolidarse tras varias semanas o meses de tratamiento.
- 🔹 Procedimiento ambulatorio: No requiere ingreso hospitalario; el paciente acude por la mañana y regresa a su domicilio tras finalizar la infusión.
Seguridad, tolerancia y cuidados tras la sesión
La fotoaféresis es un tratamiento sumamente seguro, con una tasa de efectos adversos inferior al 1%[cite: 5]. La inmensa mayoría de las personas no experimenta molestias durante la conexión a la máquina.
Medidas de protección recomendadas:
- 🕶️ Protección ocular y cutánea (24 horas): Debido a que pequeñas trazas de soraleno pueden circular de forma temporal por el torrente sanguíneo, el paciente debe usar **gafas de sol homologadas** y evitar la exposición solar directa en la piel durante las 24 horas posteriores a la sesión.
- 🛡️ Sin aumento del riesgo de infecciones: A diferencia de los fármacos inmunosupresores potentes, la FEC no baja las defensas ni incrementa la vulnerabilidad a infecciones. Al contrario, al controlar la respuesta inflamatoria, en muchos casos permite reducir las dosis de otros medicamentos.
En conclusión, la fotoaféresis extracorpórea destaca como una herramienta eficaz, segura y ambulatoria que ayuda a restaurar la paz del sistema inmunitario en momentos complejos del proceso asistencial.














