El autotrasplante de médula ósea (trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos) es un procedimiento clave en oncohematología. Permite administrar quimioterapia a altas dosis para eliminar la enfermedad y, después, recuperar la función de la médula ósea utilizando células madre del propio paciente.
En este vídeo, el Dr. Agustín Nieto explica de forma clara cuándo se utiliza, cómo se realiza y qué puede esperar el paciente durante el proceso.
¿Qué es exactamente un autotrasplante?
No es una cirugía ni implica quirófano. El procedimiento consiste en tres grandes pasos: recoger previamente las células madre del paciente, administrar quimioterapia a altas dosis (acondicionamiento) y reinfundir esas células para que la médula vuelva a funcionar.
El objetivo principal no suele ser curar (a diferencia del trasplante alogénico), sino profundizar y consolidar la respuesta obtenida con el tratamiento previo.
¿En qué enfermedades se utiliza?
La indicación más frecuente es el mieloma múltiple. También puede utilizarse en determinados linfomas y otras enfermedades hematológicas concretas.
En algunos casos, hoy en día compite o se complementa con terapias más recientes como la terapia CAR-T, que ha cambiado el algoritmo de tratamiento en ciertos linfomas.
Si quieres entender mejor otra enfermedad frecuente en este ámbito, puedes leer nuestro artículo sobre leucemia linfocítica crónica.
Fases del autotrasplante paso a paso
1. Movilización y recogida de células
Se administran inyecciones (G-CSF) para que las células madre salgan de la médula a la sangre. Después se realiza una aféresis, un procedimiento similar a una diálisis en el que se filtra la sangre para recoger las células necesarias.
Las células se congelan (criopreservación) hasta el momento del trasplante.
2. Ingreso y quimioterapia de acondicionamiento
El paciente ingresa y recibe hidratación intensiva y la quimioterapia a altas dosis. Esta fase elimina la enfermedad residual y prepara la médula para recibir las células.
3. Infusión de las células madre
El “trasplante” en sí es una infusión intravenosa, similar a una transfusión. No requiere cirugía.
¿Qué ocurre después de la infusión?
Durante unos días aparece una fase llamada aplasia, en la que bajan las defensas, la hemoglobina y las plaquetas. Es una consecuencia esperada del tratamiento.
Las complicaciones más frecuentes pueden ser mucositis (inflamación de la mucosa digestiva), riesgo de infección debido a la bajada de defensas y necesidad de transfusiones temporales.
Cuando los neutrófilos comienzan a subir (aproximadamente entre los días 12 y 15), suele iniciarse la recuperación clínica. Como se explica en el vídeo: cuando las defensas mejoran, todo mejora.
Seguimiento tras el alta
Tras el alta hospitalaria, los primeros tres meses suelen requerir controles más frecuentes. Posteriormente las revisiones se van espaciando.
En enfermedades como el mieloma múltiple puede indicarse un tratamiento de mantenimiento para prolongar la respuesta alcanzada.
Ideas clave para pacientes y familias
El autotrasplante de médula ósea es un procedimiento seguro y bien establecido en centros especializados.
No suele ser el “final del tratamiento”, sino una herramienta para ganar control sobre la enfermedad y mejorar la profundidad de respuesta.
En el contexto de la oncohematología, sigue siendo una de las estrategias más importantes, especialmente en el mieloma múltiple.

