El diagnóstico de un linfoma no Hodgkin genera un mar de dudas. ¿En qué se diferencia de otros linfomas? ¿Cuál es el pronóstico? En esta sesión, la Dra. Esperanza Lavilla, jefa de Hematología del Hospital Universitario Lucus Augusti, nos ofrece una visión clara y directa para entender este tipo de cáncer de la sangre.
A diferencia de otras enfermedades hematológicas, como el mieloma múltiple o la leucemia mieloide aguda, los linfomas afectan principalmente al sistema linfático, pero su capacidad de respuesta al tratamiento ha mejorado drásticamente en los últimos años.
Lymphatic system. Human body
¿Qué es el linfoma no Hodgkin?
El linfoma es un tumor de los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco esencial para nuestras defensas. Estas células están por todas las partes del cuerpo: ganglios, médula ósea, pulmones o tubo digestivo. Cuando enferman y crecen sin control, aparece el linfoma.
Se diferencia del linfoma de Hodgkin principalmente por el tipo de células que se ven al microscopio y por su comportamiento. El «no Hodgkin» es, en realidad, un grupo muy amplio de más de 70 tipos de enfermedades diferentes.
Tipos de linfoma y comportamiento
Para simplificar su clasificación, la Dra. Lavilla nos propone tres criterios:
- Por el tipo de célula: Linfomas B (los más comunes, >80%) y linfomas T.
- Por su ubicación: Nodales (si están en los ganglios) o extranodales (si aparecen en otros órganos como el estómago o pulmón).
- Por su agresividad:
- Agresivos: Crecen rápido y requieren tratamiento inmediato.
- Indolentes: Crecen muy despacio; a veces no se tratan de inicio, sino que se vigilan estrechamente.
Factores de riesgo: Desmontando la culpa
Es muy común que el paciente busque una causa en sus hábitos (fumar, dieta, etc.), pero la Dra. Lavilla es tajante: nadie tiene la culpa de tener un linfoma. Aunque hay factores que aumentan el riesgo, como ciertas infecciones crónicas (Hepatitis C, virus de Epstein-Barr o Helicobacter pylori) o estados de inmunosupresión, la mayoría de los casos no tienen una causa directa identificable.
Diagnóstico y Pruebas clave
El síntoma más habitual es el crecimiento de un ganglio (cuello, axilas), pero si el linfoma está en el interior del cuerpo, los síntomas son más vagos: cansancio, pérdida de peso o sudoración nocturna. El diagnóstico solo se confirma mediante una biopsia; sin ver las células «malas», no se puede iniciar el tratamiento.
Una vez confirmado, se realiza un estudio de extensión (TAC o PET-TAC) para saber exactamente dónde está la enfermedad y poder monitorizar su respuesta al tratamiento.
Tratamiento: Un paréntesis en la vida
El linfoma es una enfermedad con un alto índice de curación (en torno al 70% globalmente). Las armas terapéuticas incluyen:
- Quimioterapia: Para eliminar las células en crecimiento rápido.
- Inmunoterapia: Se utilizan anticuerpos monoclonales diseñados para dirigir las defensas del propio sistema inmunitario del paciente directamente contra las células tumorales.
- Terapias dirigidas: Fármacos que atacan características específicas de la célula tumoral.
- Trasplante y Terapias CAR-T: Se reservan para casos específicos o cuando la enfermedad recae.
Consejos para el día a día
Mantener una actividad física moderada y una dieta equilibrada rica en proteínas ayuda a tolerar mejor el tratamiento. La Dra. Lavilla insiste en que el paciente debe intentar mantener sus roles familiares y sociales: «Estás enfermo, pero sigues siendo tú». No hay que sobreproteger al paciente, sino acompañarlo para que la enfermedad sea solo un paréntesis.
Recuerda: El diagnóstico precoz y un equipo multidisciplinar son tus mejores aliados. Puedes leer más sobre el soporte emocional en nuestra sección sobre psicooncología.










