La aparición de episodios de descomposición o diarrea es uno de los síntomas secundarios más frecuentes durante las distintas etapas del tratamiento oncológico. Más allá de las molestias digestivas directas, una diarrea no controlada condiciona la calidad de vida, compromete la absorción de nutrientes y puede conducir a estados severos de deshidratación si no se aborda adecuadamente.
En este encuentro sobre nutrición organizado por Asotrame, Oliver, nutricionista especializado, nos ofrece una guía clara y muy práctica con las pautas dietéticas fundamentales para mitigar la diarrea, reponer líquidos y adaptar la alimentación sin caer en restricciones innecesarias.
Definición y síntomas de alerta
Desde el punto de vista clínico, se considera diarrea la emisión de heces líquidas o muy blandas con una frecuencia superior a dos o tres veces al día (situándose en los niveles 5 a 7 de la escala de Bristol). Ante un cuadro diarreico intenso, es imprescindible observar la presencia de determinados síntomas de alarma que requieren consulta médica inmediata:
- 🚩 Presencia de fiebre o escalofríos.
- 🚩 Heces de color oscuro o con presencia de sangre visible.
- 🚩 Signos evidentes de deshidratación (boca muy seca, ausencia o escasez de orina, mareos constantes o debilidad extrema).
- 🚩 Dolor o calambres abdominales intensos y persistentes.
Estrategia de hidratación: Aportar agua y sales minerales
Durante los episodios diarreicos no solo se pierde agua, sino también una cantidad considerable de electrólitos. Beber tres vasos de agua seguidos no es la solución, ya que un volumen brusco en el estómago puede inducir náuseas o acelerar la evacuación.
- 💧 Pauta de ingesta: Beber a pequeños sorbos de forma continuada a lo largo del día para facilitar la tolerancia gástrica.
- 🥤 Uso de sueros orales: Los sueros de farmacia (o de preparación casera con agua, una pizca de sal, bicarbonato y unas gotas de limón) son la herramienta idónea para reponer sales minerales. Se deben evitar las bebidas de reposición deportiva o refrescos azucarados, ya que el exceso de azúcares libres agrava la diarrea osmótica.
- 🍲 Otras opciones de hidratación: Caldos suaves desgrasados, sopas clarificadas, infusiones sin teína ni cafeína (como el rooibos o manzanilla) y gelatinas.
Pautas alimentarias: ¿Qué comer y qué evitar?
En el marco del tratamiento asistencial en oncohematología y oncología general, la dieta durante la diarrea no busca ser «la más variada del mundo», sino astringente y de fácil digestión para dar descanso al aparato digestivo.
1. Hidratos de carbono de baja fibra insoluble
Priorizar opciones refinadas como arroz blanco, pasta blanca, pan blanco, patata cocida o boniato. Estos alimentos forman un residuo suave y ayudan a dar consistencia a las heces.
2. Verduras y hortalizas de fácil digestión
Deben consumirse siempre cocidas o en forma de cremas suaves (evitando ensaladas crudas o verduras flatulentas como el brócoli, coliflor o repollo). Opciones recomendadas: zanahoria, calabaza, calabacín (sin piel ni semillas) y judías verdes.
3. Frutas cocidas o en compota
La fruta cruda y con piel contiene abundante fibra insoluble que acelera el tránsito. Es preferible tomar compota de manzana o pera, plátano maduro o fruta cocida. La piel debe retirarse siempre.
4. Proteínas magras y cocinados sencillos
Es necesario reducir las grasas animales, ya que la grasa mal absorbida empeora las deposiciones líquidas. Se aconsejan carnes blancas (pollo, pavo, conejo), pescados blancos (merluza, bacalao fresco) y tofu. Los cocinados deben ser a la plancha, al vapor, al horno o hervidos, evitando estrictamente los fritos y los guisos grasos.
5. Lácteos y grasas
Se recomienda retirar la lactosa y las grasas lácteas de forma temporal optando por productos desnatados y sin lactosa. En cuanto a las grasas añadidas, la referencia principal es el aceite de oliva en crudo o moderado para cocinar.
Diferencia clave entre fibra soluble e insoluble
No toda la fibra actúa igual en el intestino:
- ✅ Fibra soluble (la aliada): Presente en la zanahoria cocida, la manzana o el arroz. Absorbe agua y crea una textura gelificada que ralentiza el tránsito y compacta la materia fecal. El suplemento de Psyllium (plantago ovata) es un recurso muy útil bajo supervisión profesional.
- ❌ Fibra insoluble (a evitar): Presente en cereales integrales, legumbres enteras, frutos secos enteros y pieles de frutas. Acelera el movimiento intestinal y debe retirarse durante la fase aguda.
Ejemplo práctico de menú diario adaptado
- 🥣 Desayuno: Copos de avena cocidos en bebida vegetal o leche desnatada sin lactosa (o cereales de trigo refinados), acompañado de plátano maduro y una infusión ligera.
- 🍏 Media mañana: Compota de manzana o un yogur desnatado sin lactosa.
- 🐟 Comida: Arroz blanco con un filete de merluza o pechuga de pollo a la plancha y crema de zanahoria cocida.
- 🍞 Merienda: Tostadas de pan blanco con queso fresco 0% sin lactosa o un poco de aguacate chafado.
- 🥚 Cena: Crema suave de calabacín y patata, acompañada de tortilla francesa o tofu a la plancha.
Consejos prácticos de conducta y reintroducción
- Fraccionar las tomas: Realizar entre 5 y 6 comidas de volumen pequeño al día para no sobrecargar el estómago.
- Masticar despacio: Dedicar unos 20 minutos a cada comida; las enzimas de la saliva inician la digestión y facilitan el trabajo intestinal.
- Separar los líquidos de las comidas: Beber agua o infusiones media hora antes o una hora después de comer para no aumentar el volumen gástrico.
- Cuidado con condimentos irritantes: Reducir o evitar el ajo, la cebolla, el puerro, los pimientos, las especias picantes, el café y el alcohol.
- Reintroducción gradual: Una vez remitida la diarrea, volver a incorporar alimentos con fibra o más densidad grasa de uno en uno y en pequeñas cantidades, evaluando la tolerancia individual.
Seguir estas pautas sencillas y consensuadas ayuda a mantener un estado nutricional adecuado, previniendo pérdidas involuntarias de peso y protegiendo el bienestar intestinal durante todo el proceso asistencial.



