La alimentación es uno de los pilares que más dudas e incertidumbre genera tras un diagnóstico de cáncer. ¿Existen alimentos milagro? ¿Qué debo evitar para no interferir con el tratamiento? En este encuentro virtual, la nutricionista Uxía Rodríguez Lavandeira aporta las claves científicas para entender la nutrición oncológica como una herramienta activa de recuperación y bienestar.

Una nutrición adecuada no solo ayuda a mantener las fuerzas físicas, sino que es fundamental para que el organismo soporte mejor procesos complejos como los tratamientos de oncohematología o los efectos secundarios de la quimioterapia en patologías como el mieloma múltiple o la leucemia linfocítica crónica.

La nutrición como soporte del tratamiento médico

Uxía Rodríguez destaca que la nutrición oncológica no busca sustituir al tratamiento médico, sino potenciarlo. El objetivo principal es evitar la desnutrición y la pérdida de masa muscular, factores que pueden comprometer la tolerancia a los fármacos y la respuesta del sistema inmunitario. Un paciente bien nutrido tiene una «reserva» que le permite afrontar los ciclos de tratamiento con menor riesgo de complicaciones o retrasos por toxicidad.

Mitos y realidades: Cuidado con las dietas restrictivas

Es vital huir de las dietas restrictivas sin control profesional. Uxía advierte sobre el peligro de eliminar grupos de alimentos completos (como los hidratos de carbono) basándose en mitos como que «el azúcar alimenta al cáncer». Estas decisiones drásticas pueden llevar a una debilidad extrema. La clave reside en una dieta equilibrada, rica en alimentos reales y adaptada a las necesidades energéticas, que suelen ser más elevadas durante la enfermedad.

Estrategias para gestionar los efectos secundarios

Durante el proceso oncológico, es común enfrentarse a síntomas que dificultan la ingesta de alimentos. La nutricionista comparte pautas prácticas para paliarlos:

  • Falta de apetito: Realizar ingestas pequeñas pero muy frecuentes (5 o 6 al día). Priorizar alimentos de alta densidad nutricional para aprovechar cada bocado.
  • Alteraciones del sabor (Disgeusia): Si los alimentos tienen un gusto metálico, es recomendable utilizar cubiertos de plástico y potenciar los sabores con especias naturales o marinados suaves.
  • Mucositis y llagas: Optar por texturas blandas, cremosas y temperaturas templadas. Evitar alimentos ácidos, picantes o muy secos que puedan irritar la mucosa bucal.

La importancia de las proteínas y la hidratación

El paciente oncológico necesita un aporte extra de proteínas de alta calidad (huevo, pescado, legumbres, carnes blancas) para reparar los tejidos sanos dañados por el tratamiento. Asimismo, la hidratación es crucial; si el agua sola genera rechazo, Uxía recomienda recurrir a infusiones, caldos caseros o aguas aromatizadas con frutas naturales para asegurar el volumen de líquidos necesario para el riñón.

Bienestar emocional y apoyo integral

Comer sigue siendo un acto social y emocional. Por ello, la nutrición debe ir acompañada de un soporte psicológico adecuado que ayude a gestionar el impacto emocional del diagnóstico y la relación con la comida. Sentirse bien nutrido es el primer paso para recuperar la sensación de control sobre la propia salud.

Recuerde: Cada caso es único y las necesidades cambian según la fase del tratamiento. Antes de realizar cambios drásticos o iniciar suplementación, consulte siempre con su equipo de nutrición y hematología. Para más consejos sobre cuidados integrales, visite nuestra sección de cuidados y bienestar.

 

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